

El cuerpo en el baile de Tango, como en las demás danzas, es nuestro medio de comunicación. Por eso me parece importante tomar el concepto de cuerpo, desde diferentes autores y poder analizarlo desde el Tango.
Tomando del texto “El Pliegue” de Gilles Deleuze, el Capítulo: La percepción de los pliegues, el autor define al cuerpo como una composición de partes infinitas en movimiento y en reposo. Es interesante esta forma de ver al cuerpo como activo, que siempre está accionando en el otro. El cuerpo ocupa un espacio y está en un tiempo determinado. Su sola presencia interviene ese espacio y cambia el tiempo; hay un antes, un después y un transcurso de la presencia corporal. “La sola cualidad de la presencia llena el mundo” - dice Le Breton.
El cuerpo no es individual sino que es en función del encuentro con los otros. En ese momento, el cuerpo se modifica, se produce siempre un cambio, un nuevo conocimiento. A partir del concepto de Deleuze comprendo a las “partes” como energías o pulsiones que ya existen en nuestro cuerpo, que están en movimiento o en reposo constantemente, y que al encontrarse con otro se activan. En el tango los cuerpos se transforman mutuamente.
El cuerpo no es individual sino que es en función del encuentro con los otros. En ese momento, el cuerpo se modifica, se produce siempre un cambio, un nuevo conocimiento. A partir del concepto de Deleuze comprendo a las “partes” como energías o pulsiones que ya existen en nuestro cuerpo, que están en movimiento o en reposo constantemente, y que al encontrarse con otro se activan. En el tango los cuerpos se transforman mutuamente.
“El cuerpo sin órganos se opone menos a los órganos que a esa organización de los órganos que se llama organismo. Es un cuerpo intenso, intensivo. Está recorrido por una onda que traza en el cuerpo niveles o umbrales según la variación de su amplitud. Así pues, el cuerpo no tiene órganos, pero sí umbrales o niveles”. 1
El concepto de Deleuze de un cuerpo sin órganos, en el baile de tango, se refiere a una unidad, es decir una masa corporal que se desplaza por el espacio de manera coherente y armónica. Un cuerpo sin órganos no puede ser pensado como constituido por partes que se mueven con autonomía, sino como un todo relacionado que posee una intención y que actúa en relación a ésta. En el tango, el cuerpo puede ser pensado como un flujo constante de energía que circula en su interior, concentrándose mayormente en el centro del cuerpo (zona pélvica) y desde allí se expande hacia la periferia (brazos y piernas). Esta energía es trasmitida al otro en ese encuentro, permitiéndo así un intercambio y fusionando ambos cuerpos. De esta manera, se produce un nuevo espacio.
La energía que va de un cuerpo a otro se genera en forma circular tanto horizontalmente (lo vemos en el abrazo) como verticalmente, esta última conecta a los bailarines con la gravedad de la tierra, sintiendo que se desplazan con el peso natural de sus cuerpos.
Al cruzarse estas dos líneas (horizontal y vertical), forman una esfera que contiene a ambos sujetos, y que genera un espacio interior que solo ellos comparten. Podemos imaginar esa esfera como una burbuja que se desplaza por el espacio envolviendo a los bailarines. Lo observamos en cualquier pareja de profesionales que ya tienen un código establecido y lograron mantener la unidad formada por ambos cuerpos. Esto puede entenderse si pensamos en esta circularidad que envuelve a la pareja desde lo energético. Creo que aquí es donde el cuerpo en el baile de tango más se acerca el concepto de cuerpo sin órganos.
El cuerpo moderno y la danza
En el Dossier del Primer Encuentro de Psyche Anudamientos, la Licenciada Raquel Guido escribe un artículo cuyo nombre es “El cuerpo desfondado”, donde comparte algunas de sus reflexiones actuales que orientan el sentido de su trabajo con los alumnos universitarios de la UBA y del IUNA, en el campo de Artes del movimiento, del cuerpo y de las artes del espectáculo.
Me interesa el enfoque multireferencial de Raquel, ya que piensa al cuerpo desde una perspectiva antropológica, psicoanalítica, filosófica, estética e histórica y esto permite afirmar la corpereidad desde una construcción que entrama las subjetividades en el seno de una matriz simbólica, social y cultural. Ella toma varios puntos de vista sobre el mismo objeto de estudio, para pensarlo desde el orden individual así como también desde lo social. Esta multiplicidad de perspectivas sobre la danza enriquece el conocimiento, por eso en mi investigación también decidí tomar distintas miradas sobre el baile de tango.
“Las distintas representaciones del cuerpo derivan de las maneras de concebir al ser humano y al mundo. Se sustentan en una determinada cosmovisión que se confirma como fondo de cada experiencia individual en la que cada subjetividad realiza una apropiación singular de aquella red de significaciones compartidas”. 2
Destaco esta cita, ya que me ayudó a comprender que la concepción del cuerpo depende de cómo posemos nuestra mirada sobre el mismo, y ésta ineludiblemente estará atravesada por nuestra cultura y por nuestra historia. Además, se pone en juego nuestra subjetividad a partir de la experiencia y de las singularidades que posee nuestro cuerpo que lo diferencian del resto. Estas dos perspectivas que nos atraviesan, la individual y la social, construyen el significado del mundo, y el concepto de cuerpo.
En el baile de tango, al exaltarse mucho más los sentidos que en la vida cotidiana, donde muchas veces están dormidos o acostumbrados, la persona puede experimentar otras sensaciones, y así conocer mejor su cuerpo. Puede, a través del baile de tango como de otras danzas, conocerse a sí misma, sus posibilidades, limitaciones, si posee algún dolor corporal o una molestia, es decir, el baile de tango permite la investigación corporal de nuestros movimientos y esto cambia la concepción y la percepción del cuerpo.
La energía que va de un cuerpo a otro se genera en forma circular tanto horizontalmente (lo vemos en el abrazo) como verticalmente, esta última conecta a los bailarines con la gravedad de la tierra, sintiendo que se desplazan con el peso natural de sus cuerpos.
Al cruzarse estas dos líneas (horizontal y vertical), forman una esfera que contiene a ambos sujetos, y que genera un espacio interior que solo ellos comparten. Podemos imaginar esa esfera como una burbuja que se desplaza por el espacio envolviendo a los bailarines. Lo observamos en cualquier pareja de profesionales que ya tienen un código establecido y lograron mantener la unidad formada por ambos cuerpos. Esto puede entenderse si pensamos en esta circularidad que envuelve a la pareja desde lo energético. Creo que aquí es donde el cuerpo en el baile de tango más se acerca el concepto de cuerpo sin órganos.
El cuerpo moderno y la danza
En el Dossier del Primer Encuentro de Psyche Anudamientos, la Licenciada Raquel Guido escribe un artículo cuyo nombre es “El cuerpo desfondado”, donde comparte algunas de sus reflexiones actuales que orientan el sentido de su trabajo con los alumnos universitarios de la UBA y del IUNA, en el campo de Artes del movimiento, del cuerpo y de las artes del espectáculo.
Me interesa el enfoque multireferencial de Raquel, ya que piensa al cuerpo desde una perspectiva antropológica, psicoanalítica, filosófica, estética e histórica y esto permite afirmar la corpereidad desde una construcción que entrama las subjetividades en el seno de una matriz simbólica, social y cultural. Ella toma varios puntos de vista sobre el mismo objeto de estudio, para pensarlo desde el orden individual así como también desde lo social. Esta multiplicidad de perspectivas sobre la danza enriquece el conocimiento, por eso en mi investigación también decidí tomar distintas miradas sobre el baile de tango.
“Las distintas representaciones del cuerpo derivan de las maneras de concebir al ser humano y al mundo. Se sustentan en una determinada cosmovisión que se confirma como fondo de cada experiencia individual en la que cada subjetividad realiza una apropiación singular de aquella red de significaciones compartidas”. 2
Destaco esta cita, ya que me ayudó a comprender que la concepción del cuerpo depende de cómo posemos nuestra mirada sobre el mismo, y ésta ineludiblemente estará atravesada por nuestra cultura y por nuestra historia. Además, se pone en juego nuestra subjetividad a partir de la experiencia y de las singularidades que posee nuestro cuerpo que lo diferencian del resto. Estas dos perspectivas que nos atraviesan, la individual y la social, construyen el significado del mundo, y el concepto de cuerpo.
En el baile de tango, al exaltarse mucho más los sentidos que en la vida cotidiana, donde muchas veces están dormidos o acostumbrados, la persona puede experimentar otras sensaciones, y así conocer mejor su cuerpo. Puede, a través del baile de tango como de otras danzas, conocerse a sí misma, sus posibilidades, limitaciones, si posee algún dolor corporal o una molestia, es decir, el baile de tango permite la investigación corporal de nuestros movimientos y esto cambia la concepción y la percepción del cuerpo.
“Cada cultura, cada ideología, cada campo de conocimiento, cada ámbito produce un determinado universo de representaciones sobre el cuerpo que lo define, lo valora y lo significa”- dice Raquel Guido
La sociedad y la cultura hacen que concibamos al cuerpo de determinada manera. Es difícil poder traspasar los límites que el mismo lenguaje nos impone y el mundo de consumo en el que estamos inmersos nos muestra todos los días, a través de publicidades y de los medios de comunicación, que exhiben cuerpos delgados, sin arrugas, que se nos presentan como el “cuerpo perfecto”, el cuerpo modelo. Las biotecnologías están al servicio de la “eterna juventud” y la “belleza estética”.
Ante los riesgos de las nuevas tecnologías como la informática y la masificación de internet, Guido se pregunta ¿Cuál será el impacto sobre los vínculos humanos sostenidos en la distancia de los cuerpos? Y aclara que utiliza el término “distancia” y no “ausencia” porque en el orden humano el cuerpo siempre está presente, ya que esta noción es superadora de la idea de organismo. Cree que la presencia de un cuerpo virtual favorece la emergencia de diversos aspectos de la subjetividad en el contexto de las nuevas formas de encuentro. Por ejemplo en los cibergrupos, donde la comunicación y el intercambio de afectos fluyen, permitiendo que se generen diversos vínculos. Estas prácticas culturales presentan nuevos interrogantes, como el que se hace Raquel Guido:¿Hablamos de nuevas prácticas para una reiteración de sentidos subyacentes...o de nuevos sentidos que pujan por salir y se configuran en nuevas prácticas?
Existen prácticas culturales donde el cuerpo aparece “virtual” o “a distancia”, mediado por las nuevas tecnologías como los cibergrupos, por ejemplo. Si bien esta autora tiene una mirada positiva sobre estos vínculos "virtuales", yo creo que se pierde totalmente el contacto con lo sensitivo que nos posibilita la presencia misma del cuerpo. En este tipo de relaciones a distancia se pierde un poco aquello que nos hace particualres (como el olor, el sonido de la voz, la mirada). Los sujetos en el ciberesespacio parecen ser más homogéneos.
Por otro lado, en las milongas encontramos al cuerpo “presente” y “en contacto” con el otro. En el baile de tango, el cuerpo entra en estado de danza, dejándose llevar por el sonido de la música, donde intervienen además del oído, todos los sentidos. El sujeto experimenta desde lo sensorial y es más fácil que las emociones de los sujetos emerjan. Este tipo más real de establecer vínculos que se construyen en las milongas, donde existen diferentes estilos de vida que se conjugan en un mismo espacio, hacen de los sujetos seres heterogéneos.
“El cuerpo, entonces, no es una realidad en sí misma, cerrada y acabada, sino que se construye a partir de los discursos que hablan de él, de las prácticas que lo ordenan de un cierto modo y de movimientos subjetivos diversos que participan tanto en procesos de reproducción como de producción en la apropiación de la realidad. De esta manera el cuerpo queda presentado como trama de atravesamientos múltiples entre una dimensión orgánica y un doble imaginario: individual y social”. 3
A través de la tecnología el sujeto es un cuerpo que establece nuevas relaciones con el tiempo y el espacio y esto genera fisuras. Se produce un proceso de aceleración del cuerpo en relación con el tiempo cronológico. El cuerpo virtual entra en una dimensión que nos abre a lo inconmensurable y esto cambia la percepción, el modo de vivir y las sensaciones de los sujetos.
El cuerpo en la milonga no es un cuerpo imagen, sino intenso, de movimiento, palpable, sensible al estímulo de los otros, es un cuerpo deseante. La práctica cotidiana de bailar tango permite sensibilizar más al sujeto, no solo desde lo físico, sino también desde lo emocional. En las milongas las diferencias se realzan y el cuerpo perfecto no existe. Allí concurre gente de diferentes alturas, peso, edad y se mezclan en ese mundo tanguero. Cada sujeto se diferencia de los otros en lo estético y en su forma de bailar y esto está totalmente aceptado en el baile de tango, como no así en otras danzas, como en la danza clásica que busca igualar a sus bailarinas y tiene un prototipo de cuerpo femenino particular. “Una biología neutra y universal, común a los miembros de la especie se convierte en cuerpo sólo cuando un universo simbólico, encarnado en un nosotros, lo significa, lo regula y le genera condiciones de experiencia en cada vínculo singular y abierto con el mundo”- opina la licenciada Guido
A continuación cito un apartado del artículo muy interesante, donde Raquel Guido cuenta su experiencia con sus alumnos de danza y su forma de trabajar con ellos. El título es: Cuerpos, ámbitos y contextos. Cuerpos en estado de danza
Por otro lado, en las milongas encontramos al cuerpo “presente” y “en contacto” con el otro. En el baile de tango, el cuerpo entra en estado de danza, dejándose llevar por el sonido de la música, donde intervienen además del oído, todos los sentidos. El sujeto experimenta desde lo sensorial y es más fácil que las emociones de los sujetos emerjan. Este tipo más real de establecer vínculos que se construyen en las milongas, donde existen diferentes estilos de vida que se conjugan en un mismo espacio, hacen de los sujetos seres heterogéneos.
“El cuerpo, entonces, no es una realidad en sí misma, cerrada y acabada, sino que se construye a partir de los discursos que hablan de él, de las prácticas que lo ordenan de un cierto modo y de movimientos subjetivos diversos que participan tanto en procesos de reproducción como de producción en la apropiación de la realidad. De esta manera el cuerpo queda presentado como trama de atravesamientos múltiples entre una dimensión orgánica y un doble imaginario: individual y social”. 3
A través de la tecnología el sujeto es un cuerpo que establece nuevas relaciones con el tiempo y el espacio y esto genera fisuras. Se produce un proceso de aceleración del cuerpo en relación con el tiempo cronológico. El cuerpo virtual entra en una dimensión que nos abre a lo inconmensurable y esto cambia la percepción, el modo de vivir y las sensaciones de los sujetos.
El cuerpo en la milonga no es un cuerpo imagen, sino intenso, de movimiento, palpable, sensible al estímulo de los otros, es un cuerpo deseante. La práctica cotidiana de bailar tango permite sensibilizar más al sujeto, no solo desde lo físico, sino también desde lo emocional. En las milongas las diferencias se realzan y el cuerpo perfecto no existe. Allí concurre gente de diferentes alturas, peso, edad y se mezclan en ese mundo tanguero. Cada sujeto se diferencia de los otros en lo estético y en su forma de bailar y esto está totalmente aceptado en el baile de tango, como no así en otras danzas, como en la danza clásica que busca igualar a sus bailarinas y tiene un prototipo de cuerpo femenino particular. “Una biología neutra y universal, común a los miembros de la especie se convierte en cuerpo sólo cuando un universo simbólico, encarnado en un nosotros, lo significa, lo regula y le genera condiciones de experiencia en cada vínculo singular y abierto con el mundo”- opina la licenciada Guido
A continuación cito un apartado del artículo muy interesante, donde Raquel Guido cuenta su experiencia con sus alumnos de danza y su forma de trabajar con ellos. El título es: Cuerpos, ámbitos y contextos. Cuerpos en estado de danza
“Mientras algunas danzas disciplinan y corren tras las formas homogéneas sujetándose a códigos preexistentes, la Expresión Corporal-Danza libera imágenes, indaga sensaciones, intenta aprehender algo de lo que rebasa la palabra y ponerlo en escena en un cuerpo habitado, encarnación del sujeto deseante.
Mientras la mayoría de los entrenamientos apuntan a generar automatismos, limar diferencias, descartar cuerpos y enaltecer los egos, la Expresión Corporal desanda los estereotipos, provoca lo diverso y busca que cada sujeto despliegue su propia poética en un gesto vivo.
Mientras otras se centran en el estudio de pasos y poses, nosotros proponemos devenires, trayectos, andanzas y mudanzas…
De esta manera, mi trabajo me regala la maravilla de ver cuerpos desordenándose, cuerpos en estado de danza. Cuerpos que, en despliegues poéticos, dan espacio en la carne para que se real-icen imágenes, fragmentos, escenas, gestos, sabores, olores y devengan en danzas balbuceantes, o como me gusta decir “torcidas y fuera de eje”. Danzas insurgentes y a contrapelo que habilitan el vacío y proponen el silencio para que habite, renovando el pensamiento…”
1- Gilles Deleuze, "Francis Bacon. Lógica de la sensación", Editorial Arena, 2005
2- Raquel Guido, Dossier del primer encuentro de psique anudamientos, artículo "El cuerpo desfondado", diagnósticos de los tiempos que corren. Tecnología y pulsión". Psyuqe navegante Nº81
3- Raquel Guido, Dossier del primer encuentro de psique anudamientos, artículo "El cuerpo desfondado",diagnósticos de los tiempos que corren, tecnología y pulsión. Psyque navegante Nº81
Mientras la mayoría de los entrenamientos apuntan a generar automatismos, limar diferencias, descartar cuerpos y enaltecer los egos, la Expresión Corporal desanda los estereotipos, provoca lo diverso y busca que cada sujeto despliegue su propia poética en un gesto vivo.
Mientras otras se centran en el estudio de pasos y poses, nosotros proponemos devenires, trayectos, andanzas y mudanzas…
De esta manera, mi trabajo me regala la maravilla de ver cuerpos desordenándose, cuerpos en estado de danza. Cuerpos que, en despliegues poéticos, dan espacio en la carne para que se real-icen imágenes, fragmentos, escenas, gestos, sabores, olores y devengan en danzas balbuceantes, o como me gusta decir “torcidas y fuera de eje”. Danzas insurgentes y a contrapelo que habilitan el vacío y proponen el silencio para que habite, renovando el pensamiento…”
1- Gilles Deleuze, "Francis Bacon. Lógica de la sensación", Editorial Arena, 2005
2- Raquel Guido, Dossier del primer encuentro de psique anudamientos, artículo "El cuerpo desfondado", diagnósticos de los tiempos que corren. Tecnología y pulsión". Psyuqe navegante Nº81
3- Raquel Guido, Dossier del primer encuentro de psique anudamientos, artículo "El cuerpo desfondado",diagnósticos de los tiempos que corren, tecnología y pulsión. Psyque navegante Nº81
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